El calendario Ismaeliano (V0.1)


 Una buena parte de los hechos naturales que importan al hombre se suceden cíclicamente: Las estaciones, las cosechas, las mareas, etc. El calendario es una herramienta artificial surgida de la necesidad de medir el paso del tiempo y así poder prever con exactitud estos eventos.

El hecho natural es que la tierra gira (principalmente) de dos maneras:
La primera sobre un eje imaginário de norte a sur que da lugar al día y a la noche. Los hombres creamos nuestras unidades subjetivas de tiempo basándose en este efecto. El día se divide en 24 horas, cada una de las cuales en 60 minutos, y cada uno de los minutos en 60 segundos.
Es importante reiterar que el día no dura exactamente 24 horas por casualidad, sino porque al periódo físico, real y observable de un día lo dividimos artificialmente en 24 horas, cada una de éstas en 60 minutos y así sucesivamente.

 El otro giro de la tierra se produce alrededor del sol. Este giro origina las estaciones (junto con la inclinación y la excentricidad de la órbita de la tierra), y dura una cantidad de tiempo más o menos constante. A este período le llamamos año.

Y aquí es donde aparecen los problemas.

El primero surge al intentar medir el año en días, porque el año no dura una cantidad entera de ellos. Un año dura 365,24 días aproximadamente. Los dos giros son sucesos físicos absolutamente independientes, y si estuvieran sincronizados de alguna forma sería por casualidad. Intentar medir el año respecto a las fases de la luna es aún peor.

Si despreciamos los 0,24 días entonces aparece el segundo problema: El número 365 no se puede dividir en fracciones enteras excepto por el número 5.

Así que a lo largo de la historia el año se ha dividio de una y otra cantidad irregular de días para solventar este inconveniente. Además, la confección de distintos calendarios se ha visto influida por motivos políticos y religiosos. Así que en occidente la historia ha terminado produciendo el calendario gregoriano que utilizamos, donde un año contiene doce meses, cada mes contiene 27, 28, 30 o 31 días, y los días se agrupan en semanas de 7 días.
Pero como cada mes contiene un numero casi aleatório de días, un mes puede tener cuatro o cinco semanas. Igualmente, los días de la semana no coinciden de un mes a otro, ni los días del mes de una semana a otra.

Este desbarajuste provoca grandes molestias a la hora de planificar eventos y su gran número de particularidades complica extraordináriamente la mecanización de los procesos y produce serias molestias administrativas.

 En resumen: Es un cisco.

El calendario que propongo intenta solucionar estos problemas porpocinando un orden sencillo y regular de los diversos periodos de tiempo, fácilmente previsible y calculable. Así:
Calendario Ismaeliano
En el Ismaeliano, un año contiene 365 o 366 días (según las reglas Gregorianas). Cada año está dividido en 6 meses de 60 días, organizados en 10 semanas de 6 días. Esta división sexagesimal se integra de forma natural con las horas y los minutos, lo cual ya es una ventaja. Esto hace 360 días. Los cinco días restantes se sitúan en los cinco espacios existentes entre los seis meses, de forma que quedan fuera y son independientes de los meses. A estos días les llamaremos entremeses.

La simetría es evidente y las ventajas claras:

  • Todos los meses tienen el mismo número de días.
  • Todos los meses contienen el mismo número de semanas.
  • Todas las semanas comienzan el mismo día.
  • Los días de la semana coinciden mes a mes.
  • Las fechas son fáciles de calcular
    • La semana del mes es el cociente de divir el día del mes por seis
    • El día de la semana es el resto de esta división
    • Etc.
Las ventajas y la cantidad de problemas eliminados son prácticamente innumerables.

Nombres, licencias y organización política del calendario

Crear un calendario le da a uno la oportunidad de poner los nombres que crea conveniente y definir cada periodo como crea conveniente, y así lo he hecho. Solo que no he usado criterios políticos ni religiosos, sino solo los de mi capricho.
He respetado los nombres del año,el día y la semana. Asimismo conservo los nombres de los días de la semana. Pero todo lo demás es de mi cosecha, empezando por el nombre del calendario, bautizado en mi honor.
  • La semana Ismaeliana se compone de martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo. Así podemos decir que en la semana Ismaeliana no existe el lunes, lo cual es una gran herramienta publicitaria.
  • Los nombres de los meses se corresponden con el mío, en mi honor, y con un juego infantil, resultando Ismael, Chorro, Morro, Piko, Tallo y Ke.
  • Teniendo libertad para elegir la fecha en la que se empieza a contar en mi calendario, el calendario empieza a contar el 18 de noviembre de 1972, fecha de mi nacimiento. Podría haberlo coincidir con el primer día de enero, pero no he querido.
  • El primer año es el año cero, con lo que evitamos los despropósitos de los finales de siglo. El año actual es por tanto el trigésimo primero de la era Ismaeliana.
Los días entremeses, fuera del calendario, suponen una novedad y puede resultar dificil acostumbrarse a ellos. Por ello, sería conveniente que los días entremeses fueran no lectivos. Ello facilitaría las tareas de gestion y contabilidad al no ser hábiles y no existir para estas, persistiendo los "360 días contables". De la misma forma, el sábado y el domingo también deberían ser inhábiles, quedando de esta forma una semana laboral más equilibrada con cuatro dias hábiles y dos de descanso.

El sexto día entremés, el bisiesto, se configura al igual que el calendario gregoriano: Aparece cada cuatro años, excepto los múltiplos de 20, excepto los múltiplos de 100. Dado que este día no es lectivo, su irregular aparición y desaparición del calendario no debería provocar alteraciones.

Por último, la fecha se lee de la siguiente forma: dia "de" mes "del" año. Si el día es entremés, enésimo "dia entremés del" año.


Este calendario es igual de preciso que el gregoriano, pero mucho mas lógico, fácil de aprender y de utilizar. Es ademas moderno y actual, ya que me lo he inventado hace poco. Por eso estoy promoviendo su aceptación y uso global. Para ello nada mejor que promover su conocimiento y su utilización a nivel personal.

Si te gusta el calendario Ismaeliano, ¡Adoptalo!

Próximamente publicaré una librería de funciones para calcular el dia Ismaeliano, mostrarlo y convertir entre Gregoriano e Ismaliano para fomentar su inclusión en otras páginas. Esté atento.

El calendario debe ayudarte a organizar tu vida, no ponerte trabas.

Hoy es

Ismael, 34 de Morro del 31